Barcelona es una ciudad con una historia rica y profunda, desde su etapa como Barcino en el imperio romano hasta la ciudad cosmopolita donde se ha convertido hoy en día. Sus barrios están llenos de lugares que lo demuestran, y el Raval es un claro ejemplo de ello. En este blog resaltaremos 5 edificios emblemáticos que marcan los orígenes y la evolución de este barrio.
1. Monasterio Sant Pau del Camp

El monasterio de Sant Pau del Camp es un emblema histórico del barrio, siendo el primer núcleo importante del actual Raval, rodeado por una pequeña villa medieval.
Su origen exacto se desconoce, aunque gracias a una lápida que fue descubierta del conde Guifré Borrell en el siglo XVI se supone que, cuando este murió en el año 911, el monasterio ya existía y estaba consolidado como un lugar con suficiente prestigio como para enterrar en él a un miembro de la casa condal de Barcelona.
Considerado originariamente de estilo visigótico a causa de los elementos prerrománicos hallados en la puerta, el monasterio es de una única nave con planta de cruz, y en su interior tiene un tímpano con la imagen de Jesús rodeado por los apóstoles Pedro y Pablo. El exterior del edificio, de estilo románico, está decorado con adoquines ornamentados de animales fantásticos y rostros humanos.
El monasterio está rodeado de unos jardines en los que se extienden grandes parterres de césped que constituyen un espacio verde único y relajante. Actualmente, forma parte del Proyecto Raval Cultural, una iniciativa que pretende poner al alcance de todo el mundo el patrimonio artístico y cultural del barrio.
Se encuentra a unos 4 minutos andando de Ravalora’t y la parada de metro más cercana es la de Paral·lel, de la L2 y L3.
2. Biblioteca de Cataluña (antiguo Hospital de la Santa Creu)

Durante más de cinco siglos, entre los años 1414 y 1926, el antiguo Hospital de la Santa Creu fue el complejo sanitario más importante de la ciudad. Se levantó en torno a un gran claustro gótico y pasó por diferentes fases de construcción y ampliación. El resultado es un imponente recinto rectangular con patio central y salidas a la calle del Hospital, en el sur, y a la calle del Carme, en el norte.
A finales del siglo XIX, se acordó trasladarlo al nuevo Hospital de Sant Pau, acabado de construir. Hoy en día, se considera uno de los conjuntos patrimoniales más importantes del gótico civil catalán, y los diferentes pabellones continúan al servicio de la ciudad: como es el caso de la Biblioteca de Cataluña.
La historia de la bibliografía catalana no puede entenderse sin la tarea de adquisición, conservación y difusión de colecciones de gran interés literario, artístico y científico que realiza, desde su creación en 1907, la Biblioteca de Cataluña.
Tanto la formación de la biblioteca como su desarrollo posterior se realizaron en un contexto político y social de revalorización de la lengua y la cultura catalanas. El objetivo de la biblioteca fue desde un principio la creación de un gran receptáculo de la cultura catalana de todos los tiempos. La recuperación cultural, paralela a la dignificación y normalización lingüística, tuvo en la biblioteca nacional un símbolo evidente. La Biblioteca de Catalunya nació de la mano de instituciones propiamente catalanas, como la Diputación y posteriormente la Mancomunidad de Cataluña, apoyada desde sus inicios por la colaboración entusiasta de la sociedad civil.
En su fondo de aproximadamente tres millones de ejemplares destacan la colección de cerca de 20.000 manuscritos y 500.000 cartas. También son destacables las reservas de hemerografía y patrimonio sonoro, así como las colecciones gráficas de grabados, dibujos, mapas y fotografías del siglo XVI hasta la actualidad.
A 7 minutos del coworking Ravalora’t y cerca de las paradas de metro Liceu de la L3 y la de Plaça Catalunya del metro L1 y L3.
3. Palau Güell

El Palau Güell de Barcelona fue el primer encargo realizado por Eusebi Güell a Antoni Gaudí en 1885. Localizado en la actual calle Nou de la Rambla, fue la primera calle en Barcelona construida con aceras, alcantarillado y dos carriles de circulación. Fue construida con la doble funcionalidad de una vivienda para una familia numerosa y la acogida de actos sociales, por lo que incluía tanto de espacios públicos como privados. Con un total 2.850 metros cuadrados distribuidos en siete plantas para ubicar todas las dependencias alrededor del salón central.
Se empezó a construir en 1885 y se terminó en 1890. Con un exterior sobrio y poco decorado, contrasta con el opulento interior. Las estancias se distribuyen en torno a un vestíbulo central que funciona como un patio interior, que actúa como fuente de luz.

Algunos elementos típicos de Gaudí se pueden encontrar también en edificios posteriores, como los herrajes de la entrada y la parte trasera del edificio o las chimeneas o aberturas de ventilación en el tejado. En el interior encontramos detalles arquitectónicos que reflejan el espíritu de la época. Los establos en el sótano con las habitaciones de los mozos de cuadra, las suntuosas habitaciones del dueño de la casa y las habitaciones del personal en el piso superior son ejemplos perfectos de ello.
El Palau Güell es el único inmueble de nueva planta que Gaudí pudo finalizar del todo y tiene el honor de ser el mejor conservado gracias a no haber sufrido nunca modificaciones esenciales. Está incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y es una de las principales atracciones del barrio.
A unos 10 minutos de Ravalora’t y cerca de la parada de metro Liceu de la L3.
4. Mercado de la Boqueria

El Mercado de San José, más conocido como «La Boqueria», es un céntrico mercado municipal que se encuentra en Las Ramblas de Barcelona. Se trata del lugar ideal para comprar productos frescos, aunque en la actualidad el mercado se ha convertido también en una llamativa atracción turística. Con las dimensiones de unos 2.500 metros cuadrados a lo largo de los cuales se ubican más de 300 puestos que ofrecen todo tipo de productos típicos de la gastronomía de Barcelona.
Lo que conocemos actualmente como La Boqueria fue inaugurado en 1836, operó como un mercado al aire libre de agricultores y vendedores ambulantes. Hasta 1914, cuando se construyó el recinto cubierto que conocemos hoy en día.
Pero sus orígenes se pueden remontar hasta el siglo XIII, ya que hay documentos que confirman la presencia de mesas de venta de carne en el Llano de la Boqueria, como parte de mercados de puestos temporales para los productos de los habitantes de las afueras de la ciudad condal.
Su icónico exterior es de estructura metálica y vidrio. Pero es en su interior donde destaca, entre sus puestos de comida típica y la venta de productos como verduras, frutas y pescado. Aun habiéndose convertido en una destinación turística sigue mantenido su esencia gracias a sus productos de alta calidad y de KM0. Y por supuesto, los propietarios que mantienen el encanto y el carisma cautivado por los que ocupaban sus puestos antaño.
A unos 9 minutos de Ravalora’t y con la parada de metro Liceu de la L3.
5. Reales Atarazanas

Las Reales Atarazanas, ubicadas entre el vibrante paseo marítimo y el pie de Montjuïc, sirven como un recordatorio notable de la rica historia marítima medieval de Barcelona. Esta amplia zona consta de una colección de enormes naves de construcción y robustas estructuras fortificadas, que en su día fueron lugares donde se fabricaban grandes barcos y se los lanzaba al mar.
Se construyó junto a la segunda muralla medieval de la ciudad, como una imponente fortificación militar que tenía una función tanto defensiva como estratégica. Esta impresionante arquitectura no solo servía como mecanismo de defensa, sino que también desempeñó un papel importante en la historia marítima de la ciudad. Hoy en día, los amplios patios que rodean las Atarazanas aún conservan restos notables de los bastiones que antaño formaban parte de las defensas de la ciudad, especialmente evidentes en la Plaça de Santa Madrona.
Se han transformado y reutilizado para albergar el Museo Marítimo de Barcelona que se ha convertido en una de las instituciones culturales más preciadas de la ciudad. Las grandes naves góticas albergan las embarcaciones de la colección permanente del museo, como la Galera Real, la barca República o el laúd Jean et Marie, haciendo un repaso a la construcción naval entre los siglos XIII y XVIII. También podemos encontrar piezas como mascarones de proa que conserva el museo e instrumental marino como octantes y sextantes, sonares mecánicos, compases y astrolabios náuticos.
A 12 minutos de Ravalora’t y con la parada de metro Drassanes de L3.
En resumen
Estos han sido 5 de los lugares más destacables históricamente de nuestro barrio. ¿Crees que nos hemos dejado alguno? ¡Déjalo en los comentarios!
Nos sentimos muy afortunados de estar rodeados de tantos lugares históricos que han marcado la evolución de lo que conocemos actualmente. Si estás interesado en un espacio coworking o en una sala de reuniones en el corazón del Raval échale un vistazo a nuestra página web o ponte en contacto para recibir más información.






